
Esperanza en un lugar oscuro: La historia de un cliente
De hecho, bajaron la ventanilla. La mayoría no lo hace, bien porque los trabajadores de los centros abortistas les han ordenado que no lo hagan, bien porque están decididos a fingir que no ven a las personas de los chalecos rosa brillante. Pero, por la razón que sea, este hombre y esta mujer bajaron la ventanilla. Cogieron la "bolsa de bendiciones" que ofrecemos a